Una a una

16 sept 2008




El francotirador descargó su arma sobre la pequeña figura que corría asustada de un lado a otro, cuando por descuido se metió en una zona de seguridad. Mientras un capitán se acercó a confirmar el deceso de la menor, disparó dos veces más sobre su cabeza. Aquel día, una niña menos, asistiría a la escuela del norte de Gaza, pues la brisa de la muerte absurda, no sólo se regocijaba al mecer el cabello de su inerte cuerpo, sino que también se entretuvo al arrancar una a una las hojas del libro que yacía a su lado.