Termitas.

19 may 2008





Un yurumí gigante con su pegajosa lengua y sus potentes garras lograba abrir boquetes en las colonias, dándose un banquete insectívoro que duraba unos pocos minutos hasta que los soldados lo corrían. La sequía desencadenó un incendio acabando con todo a su paso. El termitero erguido sufrió grandes daños, pero la reina estaba a salvo. Luego llegó la lluvia e inundó todo, pero ellas lograron salir a flote.
Las termitas son parte del suelo mismo, por eso sobreviven ante cualquier adversidad.