Quería ser una Barbie. Esas muñecas delgaditas que vienen en una caja, sonriendo vestidas de princesa. Nunca se sintió bien consigo misma. Dejó de comer, y de ser. Cumpliendo su promesa, en aquella caja de ébano lucía una delgadez extrema, pero sin la sonrisa característica de esas muñecas.




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