Libre.

23 abr 2008




Era libre al fin, había llegado el ejército. Arrodillado respirando sus últimos minutos de vida mientras la tierra bebía su sangre abrió sus brazos. Las cadenas ya no pesarían tanto y los vejámenes no serían dolorosos. Había estado muerto en vida por mucho tiempo esperando una negociación que nunca llegó. Sin embargo, agradeció al cielo el cese de su terror, antes de caer abrazado a su infértil esperanza.

No al secuestro ni al terrorismo mundial.