Pongo estos seis versos en mi botella al mar, con el secreto designio de que algún día, llegue a una playa casi desierta, y un niño la encuentre y la destape, y en lugar de versos extraiga piedritas y socorros y alertas y caracoles.
Tuve la pequeña idea de crear un relato breve, que por ser tan insignificante pasó desapercibido ante el diminuto gusto que sentía el lector por los textos cortos.
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